Fijación de objetivos en fisioterapia (Escala GAS)

La semana pasada tuvimos la suerte de disfrutar en mi servicio de una mañana de formación sobre la escala de objetivos Goal Attainment Scaling en el campo de la rehabilitación (más conocida por su acrónimo como Escala GAS). Fue una formación muy interesante que nos brindó Lola Romero, médico Rehabilitadora del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla y que a mí personalmente me sirvió para reflexionar sobre algunas cosas que os dejo en este post. Para quien quiera algo más de información sobre como fue la mañana, estuve tuiteando algo sobre el tema con el hashtag #EscalaGAS.

En líneas generales comentaros que la escala GAS es una escala con la que medimos el grado de consecución de objetivos durante el tratamiento de nuestros pacientes, así como cuánto hemos afinado a la hora de acordar este objetivo con nuestros pacientes (o en caso de que este no pueda fijarlos, con sus familiares o cuidadores). Para fijar estos objetivos se utiliza una metodología SMART, a mi juicio una de las cosas más interesantes de esta escala. El uso de la metodología SMART nos permite ser realistas y afinar a la hora de fijar los objetivos, pero de una forma bastante sencilla. Además, y más allá de la aplicación en nuestro ámbito clínico, creo que aprender a trabajar con objetivos SMART puede ser muy interesante de cara a cualquier proyecto que decidamos emprender en nuestra vida.

Otro punto fuerte de esta escala GAS es el hecho de poder cuantificar algo bastante cualitativo como son, en general los objetivos que acordamos con nuestros pacientes en campos como por ejemplo la neuro (conseguir un volteo, una transferencia, un tipo de agarre específico…). Esta escala nos permite, utilizando una formula concreta, sacar un valor que nos determinará tanto la capacidad del paciente de alcanzar objetivos, como nuestra capacidad como clínicos para esperar ciertos resultados tras nuestra intervención con el paciente. No siempre hemos de conseguir los resultados que esperamos, pero utilizar esta escala GAS nos ayudará a desarrollar nuestras habilidades a la hora de predecir los resultados de nuestras intervenciones clínicas con mayor exactitud. Aunque la fórmula para calcular el resultado de la escala GAS es bastante compleja, existe una hoja de cálculo con la fórmula en la que sacaremos el valor final de la escala con sólo introducir los datos que hemos tomado durante la exploración y la posterior evaluación. Aquí os dejo el enlace.

Hoja de toma de datos de la escala GAS

Hoja de toma de datos de la escala GAS

Es probablemente la única escala que permite evaluar el efecto del tratamiento cuando existe heterogeneidad de pacientes y objetivos y por lo tanto es una escala muy interesante para equipos multidisciplinares que comparten a un mismo paciente.

De la misma manera y como ya comentábamos en nuestro anterior post, la motivación cuando tenemos un objetivo claro, a conseguir en un tiempo específico es una poderosa arma de adherencia terapéutica. Por eso utilizar esta escala nos ayuda a empoderar al paciente y a este tome un rol activo en su proceso de recuperación.

Llegados a este punto me gustaría resaltar la importancia de la entrevista clínica que vamos a realizar a nuestro paciente, ya que a partir de esta podremos fijar los objetivos, no sólo desde nuestro punto de vista, sino aquellos que de verdad importan a nuestro paciente (en toda su esfera bio-psico-social) y que por tanto van a motivar a este a afrontar el tratamiento de una forma mucho más motivante. Consensuar con nuestros pacientes objetivos “reales” también nos ayudará a explicarle a aquellos pacientes que tienes expectativas alejadas de la realidad de lo que realmente podemos conseguir a través de la fisioterapia, o dicho de otro modo, a ponerles los “pies en la tierra” y que entiendan que el tratamiento tiene diferentes fases y no podemos saltárnoslas (abordaje Hands Off)

Pero no todo va a ser maravilloso en la escala GAS también tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, aunque puede ser una escala muy interesante para campos como la neuro en los que la parte cualitativa cobra mucha importancia, es probable que no le saquemos demasiado partido en patología musculo-esquelética, donde es mucho más fácil objetivar medidas cuantitativas de mejora. Asimismo, trabajar en equipo no es fácil e implica una inversión extra de tiempo que todos los miembros del equipo se pongan de acuerdo a la hora de fijar los objetivos (paciente incluido).

Sea como fuere hay una cosa clara, si no medimos ni evaluamos, no seremos capaces de afirmar si estamos haciendo las cosas correctamente, y esta escala GAS puede ser una interesante herramienta terapéutica para valorar los resultados del tratamiento, así como para involucrar al paciente en la consecución de los mismos.

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