Firma Digital en salud

El otro día estuve en Madrid acudiendo a unas jornadas sobre la transformación digital en colegios profesionales. El programa resultaba a priori bastante atractivo e interdisciplinar, y además era una buena ocasión para ver que se estaba haciendo en otros colegios y otras profesiones con respecto a la transformación digital de los mismos. Así que hipermadrugué, me metí en el primer AVE y me fui a Madrid a ver qué cosas nuevas me traía de vuelta.

Vaya por adelantado el poco conocimiento que creo que tengo sobre el tema de firma digital, así que espero que me perdonen, o mejor, que me corrijan en los comentarios de este post, todos aquellos expertos en firma digital que lean esta entrada.

Para los que no tengáis ni idea de lo que significa la firma digital (o firma electrónica) puede que este enlace os aclare un poco las cosas.

Quizás las ponencias versaron más sobre el contenido técnico de comunicación digital entre los colegios y la administración que en la comunicación con el colegiado (que es la parte que a mí más me interesa), pero siempre es interesante conocer cosas nuevas o, mejor dicho, conocer más a fondo conceptos con los que estoy menos familiarizado pero que también me afectan en la parte técnica de la gestión de mi colegio. En ese sentido creo que podemos distinguir claramente dos grupos de colegios profesionales en relación a la trasformación digital eminentemente técnica.

a) Los profesionales que tienen una relación habitual y de alto impacto con la administración (abogados, procuradores, gestores administrativos, graduados sociales, asesores fiscales…). Cuando digo de alto impacto me refiero que impacta directamente sobre su trabajo.

b) Los profesionales que nos relacionamos con la administración poco en nuestro trabajo diario o que nuestra relación con la administración no impacta directamente con nuestro trabajo. En este grupo nos encontramos claramente los fisioterapeutas y en general muchos actores del campo de la salud. Por ejemplo, yo como fisioterapeuta que trabaja en la sanidad pública tengo una relación directa con la administración en tanto en cuanto escribo en la historia clínica de mis pacientes que custodia el sistema público de salud, pero no necesito ningún tipo de sistema de autentificación de firma digital para llevar a cabo este proceso (entendiendo por sistema de autentificación lo que se considera una firma avanzada). Y en el caso de mis compañeros que trabajan en el sector privado ya ni os cuento… Puestos a buscar relaciones de autentificación de identidad en el campo de la salud creo que las recetas (tanto la prescripción como la dispensación del producto recetado) son el mejor ejemplo de esto (aunque no creo que encontremos muchos más salvo la gestión de altas y bajas laborales).

Otra de las cosas que me llamó poderosamente la atención de estas jornadas de transformación digital ha sido ver que de las más de 100 personas que allí estábamos, apenas unos pocos estábamos tuiteando sobre el tema (cada vez tengo más claro que los sanitarios estamos muy adelantados en la retransmisión de eventos y en la generación de conversaciones vía twitter). Había más gente tomado notas a mano que en sus móviles… (Será por aquello de que lo “vintage” está de moda).

En ese sentido he de reconocer que me he volví a casa muy tranquilo viendo que en el mundo de la fisioterapia tenemos los deberes bastante bien hechos en cuanto a las herramientas digitales que utilizamos en nuestra relación, tanto con la administración como con nuestros propios colegiados (web, ventanilla única, sistemas de autentificación a la hora de realizar gestiones…). Quizás por deformación profesional, eché en falta algo de contenido sobre redes sociales y su repercusión como herramientas de comunicación digitales sobre los colegios profesionales, pero bueno, seguro que así tenemos contenido para una nuevo jornada.

Otra de las cosas que me llamó poderosamente la atención fue el problema burocrático que supone la España de las autonomías, cada una de su padre y de su madre, y que no es “compatible” con su comunidad vecina a la hora de realizar cualquier tipo de gestión. Aquí más que con un problema de adaptación digital nos encontramos con un problema político, porque vamos, que a estas alturas del siglo XXI las historias clínicas de cualquier paciente del sistema público de salud no sean rescatables de una comunidad a otra me parece… en fin, sin comentarios. Y como este podría poner innumerables ejemplos de gestiones que gracias a la transformación digital se podrían realizar dando servicios de una comunidades a otras sin problema ninguno y de una forma cómoda, fácil y eficaz, pero que por cuestiones políticas, no se resuelven.

A nivel de hardware, creo que el cambio más interesante de los últimos tiempos está en adaptar la firma digital a los dispositivos móviles (autentificación en la nube) lo que supone ganar en usabilidad a nivel del usuario y olvidarnos de los lectores de tarjetas.

Quizás porque cada uno piensa en los suyo, yo pensaba en los grandes problemas de dispersión geográfica mi colegio y cómo podríamos utilizar esta tecnología digital en beneficio de nuestros colegiados. ¿Asambleas generales en streaming y voto en tiempo real a través de sistemas de autentificación en la nube? Bueno, la verdad es que ahora mismo se me antoja algo lejano, pero desde luego si no nos lo planteásemos siguiera seguro que nunca será una realidad… Supongo que como todo es una cuestión de estudiar su viabilidad (tanto jurídica como económica) y ver las posibilidades reales de implementarlo.

El futuro, o mejor dicho el presente, se escribe en digital.

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