Imágenes en fisioterapia, repensando conceptos

Ayer por la mañana estuvimos de celebración en la sala de fisioterapia; una paciente y una compañera cumplían años (día arriba o abajo, el caso es que se pusieron de acuerdo para prepararnos un “piscolabis” a todos los presentes). Fue un momento agradable, de hacer piña entre el equipo y de esas cosas que surgen de manera casi espontánea y donde por supuesto no falta alguna que otra foto con los homenajeados e imágenes varias del mini-banquete.

Hablando de sacar fotos o tomar imágenes (video), hoy día es fácil y comprensible que los familiares de un paciente, o el mismo paciente, quieran sacar fotos y grabar imágenes ya sea con fines motivacionales (enseñarle al resto de la familia los progresos del paciente) o con fines educativos (grabar la correcta realización de una ejercicio en la sala para repetirlo luego en casa). Los problemas empiezan cuando creemos que podemos ir sacando fotos a diestro y siniestro y grabando imágenes sin plantearnos que estamos vulnerando los derechos de otros pacientes.

A raíz de este acontecimiento (el mini-desayuno con los pacientes) y de un hecho que me viene ocurriendo cada vez con más frecuencia en la sala de fisioterapia (recordarle a los pacientes o familiares de los mismos que no pueden tomar imágenes en las que salgan otros pacientes) he estado cavilando sobre la toma de imágenes en la sala de fisioterapia y he decidido investigar un poco sobre el tema y traérmelo en forma de post al blog.

Desayuno Fisio

Así fue nuestro desayuno de Ayer…

Como punto de partida hemos de plantearnos la nueva concepción que la sociedad tiene sobre la toma de imágenes hoy día, con una trivialización de las mismas que era absolutamente impensable hace tan solo unos cuantos años. A este hecho han ayudado 2 factores fundamentales:

1. El desarrollo de las cámaras integradas en los smarphones que nos permiten sacar fotos y videos (imágenes al fin y al cabo) con una altísima calidad en cualquier momento con solo sacarnos nuestro móvil del bolsillo

2. El auge de las redes sociales específicas para imágenes (Instagram, Pinterest, Flickr…) y la gran adaptación llevada a cabo por las grandes redes generailstas como Twitter, Facebook o Linkedin para el posteo fácil e inmediato de imágenes y videos (con la inserción de GIFs como último paso hace pocos meses)

Por otro lado y como sanitarios que somos hemos de cumplir y hacer cumplir la LOPD, pues en su Artículo 7. (Datos especialmente protegidos), concretamente en su punto 7.3 Dice: “Los datos de carácter personal que hagan referencia al origen racial, a la salud y a la vida sexual sólo podrán ser recabados, tratados y cedidos cuando, por razones de interés general, así lo disponga una ley o el afectado consienta expresamente”.

De ese texto podemos deducir que las imágenes en las que aparezca un paciente (aunque sea por error cuando se fotografía a otro) que sea reconocible y al que no se le haya pedido un consentimiento informado en el que se le expliqueexpresamente para qué se va a utilizar esa imagen, puede constituir una infracción grave o muy grave de la LOPD recogidas en el Artículo 44. (Tipos de infracciones) exponiendo al actor de la acción (es decir, al que toma la imagen) a multas de entre 40.000 y 600.000€. Está claro que la cosa no es moco de pavo.

Hasta donde he podido averiguar nos regimos por una ley de 1999, que claro, presenta a mi juicio algunas lagunas conceptuales en el tema de las imágenes. ¿Quién podía imaginarse a finales del siglo pasado el furor que causarían los Selfies apenas 15 años después y los miles de millones de imágenes de que subirían a internet a diario?

De cualquier manera el aspecto teórico sobre la protección del paciente está claro, pero ¿tenemos igual de claras las repercusiones a nivel profesional? Y no me refiero sólo a la toma de imágenes con pacientes, me refiero a la toma de imágenes del profesional sanitario… Creo que en este sentido se abre un interesante debate sobre si debemos o no utilizar imágenes en entornos sanitarios que no sean de carácter estrictamente científico o clínico. Si queréis conocer mi postura solo tenéis que visitar mi cuenta de Instagram.

Yo opino que lejos de la clásica postura defensiva (muy patente aun en la mayoría de los gestores de la sanidad púbica española) en la que “vayamos a que” y al final no se puede hacer nada, las organizaciones están perdiendo maravillosas oportunidades de generación de marca. Que un hospital, una clínica o cualquier organización sanitaria tenga entre sus profesionales a un Influencer es una magnífica oportunidad para mejorar su imagen de marca. Hay imágenes que hablan de aspectos que van mucho más allá de lo que supone la práctica clínica diaria y que dejan muy a las claras no solo ese enfoque Bio-Psico-Social con el que debemos enfocar el cuidado y tratamiento de nuestros pacientes, sino las alegrías, preocupaciones y el día a día de sus profesionales.

Creo que una organización sanitaria que implique a sus profesionales a utilizar las redes sociales (no solo a nivel de imágenes, sino en general) y que sea capaz de monitorizar la actividad de esos profesionales tiene la mejor encuesta de satisfacción interna que se pueda implementar.

Podría seguir teorizando largo y tendido y creo que este tema de las imágenes da para mucho más, pero son cerca de las 2:00 am y como siga escribiendo el que sí que no va a estar en condiciones de ver muchas imágenes mañana en el hospital voy a ser yo, así que os dejo hasta el próximo post. ¡Buenas noches!

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