Instagram en fisioterapia ¿postureo o herramienta útil?

A principios de Agosto leía en Instagram a mi amiga Virginia reflexionar sobre el famoso postureo y sobre lo artificiales que se nos ve a todos (me incluyo, por qué no decirlo) enseñando a los 4 vientos lo perfectas que son nuestras vidas. He de reconocer que esas líneas me han dado que pensar y de ahí nace este post, que si bien es aplicable a otras redes sociales, se centra en Instagram.

Pienso en todo lo que voy a escribir ahora mientras termino de fregar los platos de la comida y de adecentar la cocina, para que no parezca que ha pasado un ejército de orcos por allí (una foto bastante alejada de lo que se me antoja “interesante” para subir a mi cuenta de instagram). En mi móvil suena “Christie Road” de Green Day, y sin perderle ojo al peque, que juega con la bici en el jardín, me transporto a mi más tierna adolescencia, cuando un disco raro como Kerplunk tenías que pedirlo en Discos Candilejas para que te lo trajeran de importación. 

Y de alguna manera esas sensaciones de las que habla Billie Joe Armstrong en esta canción son las que ahora muchos encuentran en redes como instagram buscando su espacio de plenitud o realización personal. Pienso en lo que comentaba Virginia sobre la forma en que enseñamos nuestro mundo al resto de la sociedad a través de instagram y de lo perfectos que parecemos o que aparentamos ser, y no es difícil encontrar determinados patrones en muchísimos usuarios que responden a este tipo de criterios.

Instagram es una red social para compartir fotografías, diseñada para ser utilizada exclusivamente desde el móvil (elemento que la hace muy adictiva). Estudios como el de The Cocktail Analysis evidencian una relación cada vez más clara a la hora de socializar en nuestro “yo-digital” (tanto con otras personas como con las marcas) a través de la imagen, y fruto de esto se ve el rápido aumento de usuarios que ha experimentado instagram en los últimos años, superando ya claramente a Twitter y duplicando su presencia, de un 22% en 2014 a un 41% en 2016. En ese sentido creo que la implantación de las “historias” de instagram a mediados del año pasado ha servido para aumentar de manera importante el engagement de esta red.

A nivel personal siempre he pensado que las redes sociales son lo que son (y en el caso de instagram aún más); una especie de “alter ego” de cada uno de nosotros donde podemos pulir aquello que no nos gusta y potenciar y maximizar lo que más nos gusta de nosotros mismos. En la vida real cada uno tiene sus penas y sus miserias personales, familiares, profesionales o vaya usted a saber… Pero esas son las normas del juego; simplemente hay que entenderlas como tal. Habría que ser muy mal estratega desde el punto de vista de la marca personal para mostrar al mundo aquello que no nos gusta de nosotros mismos, o aquello que pensamos que al mundo no le va a gustar de nosotros ¿no creéis?

A esto hemos de sumarle que instagram es una red tremendamente influenciada por el mundo de la moda y por ende por todo lo estético. Las fashion bloggers, personal shoppers y style trendsetters (y digo “las”, porque suelen tener mucho más éxito que “los”) son las reinas de esta red. Como os decía antes, son las reglas del juego, y por lo tanto no intentéis luchar contra ellas sino utilizarlas a vuestro favor y tratar de sacarles el máximo partido posible.

Pero no todo va a ser malo… más allá de los datos y de la parte filosófica ¿Qué puede aportar instagram en nuestro campo de la fisioterapia? Bueno, hace ya algún tiempo escribí sobre la repercusión de las imágenes en nuestra práctica clínica habitual y de cómo hemos de amoldaros a esta nueva situación, tanto a nivel jurídico, como logístico o filosófico. Por eso creo que en ese sentido instagram nos ofrece un gran abanico de posibilidades. Desde trabajar nuestra marca personal, hasta realizar pedagogía a nuestros pacientes, enseñarles ejercicios que pueden realizar a nivel preventivo, para determinadas lesiones… (o todo junto a la vez ¿por qué no?). Podéis enseñar las maravillosas instalaciones que tiene vuestra clínica o el último curso que postgrado que estéis realizando, dar información sobre vuestros horarios de tratamiento o poner alguna cita inspiracional para vuestros pacientes…

Ahora que empezamos a darnos cuenta de la importancia de educar al paciente, las redes sociales se convierten en una poderosa arma terapéutica para llevar a cabo este abordaje. En el caso concreto de instagram, ser capaces de captar con la cámara de nuestro móvil aquel detalle que llame la atención de vuestro interlocutor (público objetivo) puede ser uno de los elementos diferenciadores clave con respecto a vuestra competencia. Para eso las posibilidades de filtros, distorsión, saturaciones, brillos, sombras… que nos ofrece instagram a solo un toque de dedo, hace de esta red una valiosísima herramienta (también en salud).

Sea como fuere, lo importante, como casi todo en esto de las redes sociales, es que tengáis claro qué estáis subiendo y con qué fin. Y como decía mi profesor de Marketing Carlos Gutierrez, recordad que “No hay respuesta incorrecta sino mala argumentacion”, y aplicándolo a instagram, si encima salís guap@s en la foto, mejor que mejor.

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