La importancia del trabajo en equipo

¿Por qué algunos líderes triunfan y otros no?¿Cómo deben ser los roles de cada miembro de un equipo? ¿Dónde se sitúa cada uno? Hoy en Marketing de camilla vamos a tratar de responder a algunas de esas preguntas y vamos a hablar sobre liderazgo, sobre motivaciones, sobre elecciones para formar un equipo, pero sobre todo de la concepción del equipo humano en torno al cual gira cualquier proyecto. Y lo vamos a hacer a través de una historia con la música de fondo (como no podía ser de otra manera).

Conformar un equipo es algo complicado, saber elegir a los miembros adecuados que aporten valor cada uno en su parcela no es tarea fácil, y el buen líder es aquel capaz de conformar (o moldear) un equipo lo más completo y equilibrado posible. Por otro lado todo el mundo quiere tener a los buenos en su equipo, y si quieres que te elijan los equipos buenos tienes que ser lo suficientemente bueno como para que quieran contar contigo: porque tengan referencias tuyas, porque hayan visto los resultados de tu trabajo o por que sepas venderte bien (aunque esto último, sin lo anterior suele terminar mal)… 

Cambiemos de tercio. Si os preguntase así a bote pronto que une grupos como a Amaral, M-Clan, Chambao, Danza Invisible o Dani Martin, seguramente me diréis que la música, pero… ¿y si os dijera que los une más que eso? ¿y si os dijera que también los une el equipo? ¿y si os dijera que el nexo de unión es un tal Coki Gimenez, que además de ser un grandísimo batería es un gran profesional?

Retrocedamos un poco en el tiempo… (Ahora es cuando me pongo en modo #AbueloCebolleta durante un par de párrafos). Corría el verano de 2008 y yo estaba en el auditorio municipal de Málaga disfrutando como un enano junto a mi mujer (entonces aun mi novia) del concierto de Amaral durante su gira “Gato Negro, Dragón Rojo”. Llegado el momento de las presentaciones de la banda que acompañaba al dúo zaragozano, me llamó la atención que Eva hiciera referencia a que el batería que los acompañaba era malagueño. Siempre disfruto mucho en los conciertos de la instrumentación, y los que me conocéis sabéis mi especial predilección por las baterías, así que no es de extrañar que se me quedase con el detalle.

Pasaron los años y allá por el verano de 2014 me autoregalé por mi cumple una entrada para ver a Iberia Sumergida (banda tributo de Héroes), Burning, Loquillo y M-clan en un mismo concierto. Durante la actuación de M-Clan, cuando Carlos Tarque empezó a presentar a la banda que los acompañaba también dijo algo sobre el origen del batería, por estar “tocando en casa” ¿sería el mismo de Amaral? La verdad es que para los nombres soy un desastre, así que ahí quedo la cosa… El caso es que los Reyes Magos de 2015 tuvieron a bien regalarme “2 noches en el Price” de M-clan, que además de ser un concierto maravilloso, se acompaña del documental Las calles están ardiendo. Un documental muy, pero que muy recomendable, no solo por conocer la historia del grupo murciano, sino para entender los altibajos dentro del equipo y cómo a veces hay que tomar decisiones duras para que el proyecto salga adelante y el equipo entero no naufrague. En ese documental descubrí a Coki Jimenez, batería que acompañaba a M-clan durante aquella gira de 2014 (y si, queridos amigos, era el mismo que había visto con Amaral 6 años antes; misterio resuelto).

No sería hasta estas pasadas Navidades que estando la tele puesta de fondo con un especial sobre Dani Martin, me llamó la atención ver de nuevo al protagonista de nuestra historia baquetas en mano a los mandos de su Yamaha. En ese momento pesé “Vaya, este tío tiene que ser muy bueno cuando las primeras espadas del pop-rock nacional quieren contar con sus servicios”. Y claro, cosas de tener algunos ratos libres en navidades, me puse a investigar. Tan simple como googlear su nombre para descubrir a través de la wiki que ha tocado también con grupos como Chambao o Danza invisible y que ya en 2006 fue nombrado mejor baterista por los lectores de la revista Batería Total. Es Batería, malagueño (por lo tanto paisano mío) y además prepara sus giras acudiendo a un fisioterapeuta ¿Qué más se puede pedir?

A través de sus perfiles en redes sociales uno descubre que el protagonista de nuestra historia no es sólo un gran músico que ama su trabajo, sino que además le encanta jugar en equipo. Solo hay que ver alguna que otra entrevista suya para escuchar cosas como “soy un defensor de la técnica para poder expresarte” “si te gusta la música y te gusta tocar, da igual donde toques” “la música (cuando toca un grupo) es como una conversación” “nosotros (los baterías) somos en un altísimo porcentaje responsables de la dinámica de la banda” (¿Es o no es eso ser un tío de equipo?).

Siguiendo con mi pequeña investigación en las distintas RRSS encuentro videos de trabajo para perfeccionar la técnica, descripciones de los equipos que utiliza para montar su batería y también me encuentro perlas como “Las partituras son nuestras amigas”. Lo que cabría esperar de un músico acostumbrado a tocar en auditorios con cientos o con miles de personas entre el público podría ser una cierta ¿vanidad?¿postureo? Lejos de eso, nuestro protagonista describe su trabajo diario, tanto la parte glamurosa, como la del esfuerzo que no se ve cuando el telón está bajado y el escenario a oscuras.

¿Y a donde quiero llegar con toda esta historia? Pues muy sencillo, a los buenos profesionales los quieren todos en su equipo, al igual que todo el que quiera formar un buen equipo necesita rodearse de buenos profesionales. Parece una reflexión un poco de perogrullo, pero a veces es necesario pararse y repensarlo de nuevo, recentrarse y no perder el de vista lo importante. Ser un jugador de equipo (un profesional de equipo) es algo para los que algunos tiene un don natural, pero también es algo que se trabaja. Aprender a controlar tu ego, a aceptar los fallos de los demás, que probablemente sean mucho menos que los tuyos propios, nutrirte de sus virtudes y nutrir a los demás con las tuyas… es un proceso de enriquecimiento mutuo que normalmente tiene como resultado la mejora sustancial del proyecto sobre el que se trabaja.

Si esta reflexión nos la llevamos al campo de la fisioterapia cobra más importancia aún, ya que en líneas generales el fisioterapeuta suele estar acostumbrado a trabajar solo. Desde una perspectiva puramente clínica ¿en cuántos servicios de fisioterapia de hospitales o clínicas privadas se hacen sesiones cínicas para abordar el manejo de pacientes complejos? Ahí dejo la pregunta…

A los profesionales de la salud se nos llena la boca hablando del equipo multidiciplinar, pero la verdad es que a día de hoy hay mucho que mejorar en ese aspecto ¿realmente somos jugadores de equipo?¿tiene el entorno sanitario actual las condiciones adecuadas para que juguemos en equipo?¿se están produciendo cambios en la concepción de la jerarquía y de los diferentes actores en el campo de la salud?¿necesitariamos redefinir los roles dentro del equipo multidiciplinar de salud? Muchas preguntas aún por resolver…

Conclusiones
1) Si no eres persona de jugar en equipo, plantéate que entrar en un proyecto con más gente puede ser algo tremendamente enriquecedor, pero para ello tendrás que buscar un equipo compuesto de personas que te aporten valor añadido (y a las que tú también les puedas aportar tu valor diferencial).

2) Sé lo suficientemente bueno y humilde como para que todo el mundo te quiera en su equipo, probablemente el resto venga más o menos rodado.

3) Lo buenos líderes saben rodearse de los mejores componentes para su equipo, tanto a nivel técnico como a nivel relacional entre los distintos miembros del equipo, ya que esa es la mejor manera de conseguir el éxito en cualquier proyecto que se plantee.

Creo que a está bien de reflexionar por hoy, así que para terminar y en homenaje a nuestro protagonista de hoy os dejo una canción. Podría escoger muchos grandes temas en los que Coki Giménez ha participado, pero voy a escocer este ya que mi hijo me dijo el otro día, a sus 3 años, que ha decidido que su grupo de música del cole que se llamaba “Rock FM” va a pasar a llamarse “Quédate a dormir” (en fin…#PablitoRules). Desde aquí el homenaje a mi admirado Coki Giménez y al trabajo en equipo…

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