Maldita nueva moda en la fisioterapia

Aunque hoy vamos a hablar de moda tranquilos, que esto sigue siendo un blog de marketing en salud y no nos hemos metido al tema del fashion blogging ni os vamos a sugerir ninguna prenda de ropa para la próxima temporada…

Recuerdo que hace un montón de años, cuando yo era un crío (debía de rondar los 8 o 10 años) mi padre me compró una nueva raqueta para mis clases de tenis, ya que se me había quedado pequeña que usaba hasta entonces. Cuando al llegar a casa me la entregó y la abrí, vi que era morada y rosa fosforescente. Miré entonces a mi padre con cara de “¿pero tú estás chalao? ¿Esperas que me presente en clase con esto?” y entonces mi padre (que tenía preparado su as en la manga) me espetó “¿no me digas que no habías visto antes la última raqueta de Andre Agassi?” mientras me entregaba una foto de propaganda que le habían dado en la tienda del famoso tenista con un modelo igual durante un partido. En ese momento pasé del horror más grande a la mayor de las satisfacciones. Mi padre, no solo me había comprado una raqueta nueva, sino que además ¡Iba a la última moda! Daba igual si la raqueta era mejor o peor técnicamente, si era más pesada o ligera, qué tensión tenía el cordaje… Lo importante es que tenía una raqueta como la que llevaba Agassi ¡Y eso molaba mucho!

La moda es lo que tiene, cosas que antes te podían parecer horribles pasar a ser maravillosas especialmente si las lleva algún famoso. La moda es caprichosa, la moda puede ser atrevida, retro, vintage, vanguardista… pero sobre todo la moda es pasajera.

Hasta aquí todo normal. La moda es la moda, y cambia, y da de comer a mucha gente. El problema viene cuando aplicamos el concepto “moda” a nuestra salud. Es entonces cuando los profesionales de la salud hemos de hacer saltar las alarmas (de ahí lo de maldita nueva moda).

Hace un par de días mi buen amigo Frederic Llordach me llamaba la atención sobre el tema del Cupping que se ha puesto tan de moda especialmente en el equipo olímpico estadounidense en estos juegos olímpicos de Rio de Janeiro. Desde que vi su tuit no he parado de leer noticias en periódicos y telediarios sobre el tema.

No voy a entrar en disquisiciones sobre el nivel de evidencia científica de este abordaje (con tan poco tiempo para hacer los deberes eso se lo dejo a blogs mucho más ilustrativos para los pacientes y profesionales como el de Fisioterapia… y Demás o el de Tufisio.net ), pero si hay algunas cosas que me preocupan mucho sobre el tema.

Para empezar la de tonterías que se escriben en muchos medios. Lo siento por mis amigos periodistas, que tengo muchos, pero muchas veces el rigor de algunos medios es decididamente vergonzante, y para muestra un botón. Con leer el ante título creo que ya vamos servidos (“Es un novedoso y popular método de recuperación muy usado en EEUU”), creo que el resto del artículo casi que podemos omitirlo. Si algunos estáis pensando que eso me pasa por buscar noticias en Marca (desgraciadamente el periódico con más lectores de España con mucha diferencia) os diré, para vuestra tristeza que la noticia que dieron anoche los informativos de la 1ª de TVE no estaba mucho mejor… Menos mal que en este sentido hay quien por lo menos es capaz de verlo de una manera divertida.

Si alguien piensa que el maravilloso rendimiento de Phelps está directamente relacionado con el Cupping es que ya no se acuerda de pifias como la de Diego Costa antes de la final de la Champions hace un par de años (8 minutos duró en el campo).

La derivada lógica de todo esto es que el paciente (que no tiene por qué saber nada de salud en general, ni de fisioterapia en particular) llegará a nuestra clínica pidiendo “eso que le han hecho a Phelps y que te recupera para ganar medallas de oro” (#OMG). Pero claro, es la moda

Está muy bien que un paciente nos demande las últimas técnicas que la profesión pueda ofrecer y que nos demande ser profesionales altamente especializados y competentes (eso es bueno). El problema viene cuando te pide una cosa, que ni es nueva, ni está en los planes de estudio de las facultades (¿por qué será?), sin saber si hay evidencia científica que lo soporte.

Por otro lado está el papel que tienen todos estos famosos (en nuestro campo de la salud especialmente los deportistas) en marcar la “moda” en salud. Lo fácil sería echarle la culpa al deportista de turno y decir que son un ejemplo para la sociedad y que tienen que ser responsables con lo que hacen y bla bla bla… pero me parece mucho más interesante y sobre todo efectivo, cargar sobre los profesionales que no estamos dando una información correcta a la sociedad. El deportista de élite bastante tiene con preocuparse de lograr sus objetivos deportivos como para tener encima que preocuparse de explicar los tratamientos a los que es sometido (siempre y cuando no sean ilegales). Partiendo de la base de que el deporte de élite no es sano, precisamente porque es un deporte de competición en el que están involucrados lo mejores intentando batirse unos a otros, tenemos que educar al paciente para que entienda que el tratamiento que necesita un deportista de elite no tiene por qué ser el mejor para él.

Como parte de nuestra estrategia de marketing (nuestra personal o de nuestra clínica) está claro que tenemos que mostrar nuestro valor diferencial, pero a eso no significa tratar al paciente a cualquier precio (y no me refiero solo en lo monetario). A veces hay que hacer una labor educacional con estos, incluso cuando esto pueda suponer perderlos.

Estaría genial que la próxima moda fuera de un deportista exigiendo ser tratado por profesionales titulados y reconocidos, la moda de ir a hablar con su fisioterapeuta antes de la competición para revisar la correcta realización del gesto deportivo sobre la estructura dañada, o la de los pacientes preguntando por el nivel de evidencia que respalda el abordaje con el que vamos a tratarlos…

Aunque pensándolo bien, no quiero que ninguna de esas sea las próxima moda, sino que lo convirtamos en “costumbres”, que la moda no deja de ser pasajera.

4 thoughts on “Maldita nueva moda en la fisioterapia

  1. Me ha encantado la entrada Pablo; como bien dives somos los profesionales los que debemos instruir a nuestros pacientes

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